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Anne Sexton, la poeta bruja

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La poeta suicida retiene las palabras dentro de un bote de somníferos. El arte es su amante, la pasión su hijo. Heredera de las pinceladas de horror y amor que se esconden en su cuaderno secreto se relame ante tanta fugacidad del arte, tanta locura sin dueño que su burla del mismísimo diablo.

Anne Sexton fue bruja y poeta, cocinera de si misma, fumadora de salón. En sus poemas las palabras desfilaban hechizadas, sus hijos eran poemas confesionales, la palabra enmudecía para poder ser admirada como una escultura. Anne sonreía aun a sabiendas de la conclusión de su vida.

Tras volver de la muerte participó en diferentes talleres literarios, amante de las palabras, sabía como darle sentido a los besos perdidos, las balas sin dueño, las lágrimas sin sentido… describió el lado sórdido de la américa bienestante y fue hermana gemela de su tía abuela Anna Ladd Dingley.

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Anne Sexton lloraba notas de piano mientras escribía. Cruzaba las piernas en el jardín con un cigarrillo en los labios y se jactaba de su postura como poeta, ladrona de emociones y verdugo de los convencionalismos. Hacha de guerra en un papel en blanco quiso demostrarle al mundo su virtud como escritora y plasmar el odio de su padre hacia ella en sus poemas. Su venganza le arrancó la careta a un hombre supuestamente convencional para encontrar un asesino de emociones, un mercader de lágrimas que no tenía reparo en provocar el llanto de su hija.

El premio Pulitzer le acarició la mejilla, como la muerte, que la besó directamente en los labios después de comer con su mejor amiga Maxine Kumin.

Y allá queda el recuerdo de una poeta suicida, de una poeta hechicera que veía los canales educativos de Boston, que fue en el taller de Robert Lowell donde conoció a otra artífice de la palabra, Sylvia Plath, mujer, poeta y amante de la dama de la guadaña.

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Arthur Cravan, boxeador y poeta

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Arthur Cravan fue boxeador, pero también fue poeta, fue bohemio, fue borracho, fue Fabien Avenarius Lloyd quien se puso en la piel de todos aquellos personajes. Fue el dadaísmo en su máxima representación. Durante su corta actividad se dedicó a la literatura y al boxeo, deporte que estaba muy de moda a principios del siglo veinte.

Fue el nieto de Oscar Wilde, y su influencia lo convirtió en un outsider de principios de siglo, un hombre atípico, incapaz de asentarse en una ciudad durante más de tres años, retó en combate al campeón mundial de los pesos pesados Jack Johnson en la plaza de toros Monumental. Conoció a muchos artistas i personajes vinculados con los ambientes artísticos como Cendrars, Apollinaire, Duchamp y otras figuras representativas en este ámbito.

Provocador por excelencia, Arthur Cravan protagonizó diferentes acciones o performances con el fin de provocar al espectador con su actitud rebelde i atípica. Comienza a ser conocido en 1909 en París y en 1910 es campeón en Francia en la categoría de peso medio. Al cabo de dos años funda la revista Maintenant, publicación literaria de la cual es director, distribuidor y único redactor.

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Al estallar la gran Guerra huye de Francia i viaja por Europa para regresar en 1915 y publicar su ultimo número de Maintenant. Al cabo de poco tiempo viaja a Barcelona donde ejerce de profesor de boxeo en el Club Nàutic. El mismo se definió como un personaje poco corriente, con multiples caras que defendía las actitudes anti-artísticas, convirtiéndose en un miembro del movimiento Dada.

 A la edad de 31 años, desaparece misteriosamente y en la actualidad aún se desconoce su paradero. Arthur Cravan no dejó un hermoso cadáver para ser contemplado si no que se arrojó voluntariamente al abismo del misterio para ser recordado como una leyenda viviente, dejando tras de sí innumerables combates y poemas que le otorgaron una lugar en el movimiento artístico más contradictorio de la época, el Dadaísmo.