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Ateología; dioses inexistentes y Nietzsche

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La ateología es un hecho, un acto, una materia que profundiza en la no creencia de deidades. La espiritualidad llevada a términos extremistas anula la inteligencia y desprovee al hombre de su más intrínseco raciocinio. Algunas religiones constatan el hecho de un destino escrito, de un Dios juez que prevalece ante cualquier decisión o acto efectuado bajo su ley o mandato.

Friedrich Nietzsche escribió un tratado antirreligioso titulado “El anticristo”, que trataba temas como el ateísmo y las creencias religiosas. En la mayoría de los casos se hablaba de las religiones como un arma para ocultarse de la realidad. Las religiones han sido creadas por el género masculino, por tanto, en los textos bíblicos aparece un Dios encarnado en un hombre y su antítesis, también bajo la figura de una macho, aunque en este caso, cabrío, está representada por la figura del diablo. La mujer, excepto en contadas ocasiones, queda relegada a una actividad fecundadora.

El manuscrito de Nietzsche fue mutilado por Elisabeth Forster-Nietzsche, que en desacuerdo con algunas de las teorías de Friedrich, suprimió párrafos enteros así como el subtítulo del texto “Maldición sobre el cristianismo”. Este fue el libro escrito con más fuerza de este reputado filósofo del siglo 19.

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La adoración a las deidades anula tiempo y consciencias, pudiendo estas ser más provechosas para el intelecto u otras actividades de carácter lúdico. La religión aporta un trasfondo en algunos casos pasivo y sumiso, centrando toda su atención en los juicios de un Dios invisible que castiga al hombre por someterse al deseo en detrimento de su propio disfrute.

Michel Onfray creó un tratado que describe a Dios como un ser narcisista y carente de compasión. Un espectador con ciertos derechos que juzga a su antojo los actos del hombre. Su libro denuncia la falta de ateísmo tanto en Oriente como en Occidente y declama en sus palabras que Dios no está muerto, y si lo estaba, ahora se encuentra en la plenitud de su renacimiento.

En resumidas cuentas la ateología no es una denuncia a las religiones, tan solo debe presentarse como una opción a un criterio impuesto y por tanto podría considerarse como una ventana hacia el pensamiento libre exento de ataduras espirituales.