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Hombres de letras y fútbol

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A Borges no le gustaba el fútbol. En repetidas ocasiones se manifestó en contra de el deporte rey como muchos otros intelectuales; Anthony Burgess o Rudyard Kipling secundaron la opinión. En palabras de Borges: ” el fútbol es popular porque la estupidez es popular “, dirijiendose al alto numero de seguidores de este deporte que exalzan al futbolista comparandolo con un héroe. El rechazo hacia este deporte surge en Francia donde se postulaba la idea de que “los hombres de letras no pueden ser hombres de cancha”.

Burgess y Kipling, de origen inglés, también fueron seguidores de este movimiento detractor que consideraba a los hinchas como “almas pequeñas que pueden ser saciadas por los embarrados idiotas que lo juegan” y despreciaban al fútbol por su brutalidad y el poco atractivo del juego en su conjunto estético; “veintidós hombres corriendo detrás de una pelota no es algo hermoso”.

Las teorias de Borges coincidían totalmente en su desagrado proferido en repetidas ocasiones, atacándolo por su vulgaridad y causantes de sacar del hombre su lado mas salvaje. La no existencia en este deporte de un termino medio, y la crueldad que origina la competición, coloca al publico en la misma situación que sus ancestros. Se puede encontrar en este caso una involución en la supuesta evolución que se empeñan en repetir en distintos medios. Se sustituye la sangre por la humillación y la derrota humilde por comentarios vengativos.

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Algunos otros escritores defendieron esta postura atacando al espectador, recalcando su falta de interés por el juego y enfocando su alegría o frustración hacia el resultado. No existen amantes del fútbol, solo egos que necesitan ser removidos de una forma u otra. Juan José Sebreli analiza en su libro “La era del fútbol” la exagerada pasión por este juego y remarca las presiones, tanto psicológicas como físicas, a las que están sometidos los futbolistas.

De todos los discursos proferidos por los intelectuales sobre este tema cabe destacar la conferencia que celebró Borges sobre la inmortalidad, donde se podía vislumbrar entre lineas, su rechazo al fútbol, a la copa del mundo e incluso a la dictadura militar, relegando este deporte a la mínima expresión y exhortando su lado mas involutivo.