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Literatura extraña

the_madness_of_cthulhu_by_nicktheartisticfreak

En la literatura de género se están produciendo cambios importantes, cambios que realzan el modo de escritura en lugar del argumento a contar. Escritores como Francisco Jota Pérez o Beatriz García Guirado buscan la poesía dentro del horror o simplemente dinamitan sus argumentos en pro de la búsqueda de una manera única de contar historias. Los relatos que tratan con esmero el argumento pero no buscan nuevos caminos siempre quedarán relegados a las nuevas formas de escritura, ya que en realidad es el estilo el que “engancha” y no la historia en sí, aunque parezca todo lo contrario. Partiendo de esta base, podemos constatar que Stephen King sabe atrapar al lector por su estilo llano y sin apenas florituras, anteponiendo una serie de personajes peculiares que cumplen sus funciones dentro del relato para terminar “su mandato” de un modo “fácil”, como algunos podrían decir. Para King es fácil que aparezcan fantasmas que no necesitan explicar al espectador el origen de su propia aparición puesto que lo emocionante es la concatenación de los hechos que conforman la novela.

Existen editoriales que apuestan por géneros nuevos y curiosos bajo la etiqueta del Bizarro o de la Literatura Extraña. Todo comenzó con la editorial Aristas Martinez, donde nombres como Óscar Gual o Tamara Romero destacaron de un modo imprevisible; el lector estaba preparado para recibir nuevas historias que sabían alejarse de lo habitual. Con ello la editorial Orciny supo sacar provecho del Bizarro y apostó por autores americanos que escribían historias extrañas en las inmediaciones de Portland traduciéndolos al castellano para así, poder aterrizar en España de un modo imprevisible, ¿quién sabía que el Bizarro sería novedad en un país poco acostumbrado al cambio? Fantasma, de Laura Lee Bahr cuajó con una nota excelente y ha sido nominada a los premios Ignotus en 2016.

Otros escritores buscan fórmulas propias para conquistar al lector como por ejemplo Marina Perezagua, autora de Yoro y Don Quijote de Manhattan, donde su prosa es tan fuerte que a veces el lector olvida por completo lo que le están contando y así, se sustituye la palabra por la sensación que esta otorga. Aun así, muchos dirán que Perezagua no es una autora de género, pero en algunos de sus relatos publicados en Leche, Marina hace malabarismos con la idea de la muerte o el laberinto del Minotauro.

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Otros escritores saben usar la prosa poética en relatos de terror como bien refleja La hamburguesa humana, de nuestro autor Ricard Millàs, donde la poesía juega con la sangre y las mordidas letales de los muertos vivientes. O Sergi G. Oset, cuya maestría con el microrelato nos recuerda que la literatura puede ser también una experiencia y no solo un aprendizaje.

Mientras, en España siguen surgiendo nuevas editoriales como Hermenaute, sello que además de otorgar buenas historias también publica ensayo de cine o sobre figuras mitológicas, como El libro de Satán, donde los conocimientos de la antítesis de Dios despliegan las alas para ofrecer un excelente documento sobre una de las figuras más antiguas de la tradición cristiana. O los Ronin Literarios, donde sus publicaciones abrazan géneros tan tarantinescos que bien podrían ser convertidas en películas. Asimismo, la joven poeta Layla Martínez configuró su sello “Antipersona” como un modo distinto de enfocar la literatura convirtiéndola en un híbrido entre el periodismo y la narrativa con la antología “Alcasseriana”, donde sus autores plasman a su modo el crímen de las niñas de Alcasser.

El cambio que se quiere plasmar en este artículo es la forma de contar y la forma de publicar historias en nuestro país. No es necesaria la insistencia por publicar relatos que han bebido demasiado, incluso se han emborrachado de autores de bestsellers como Martin o Brandon Sanders, cuya prosa es lisa porque la historia pretende ser el elemento predominante. Se buscan voces nuevas, talentos que conviertan al libro en un viaje que sepa tocar de forma adecuada los sentimientos. De ahí el éxito de la revista Supersonic, donde se escribe de los libros más destacables dentro del ciclo literario de género y a la vez, se proyecta el nuevo talento directamente al lector.

Es muy bueno que en una comunidad donde cada vez se necesitan nuevos lectores, se busquen nuevas formas de entender los libros. Hay veces en las que parece que el autor busca una nueva forma de entenderse a sí mismo mediante el reflejo que ofrece en sus obras y los análisis que expone el lector una vez a terminado de analizar la obra. Mediante la búsqueda del estilo se consigue plasmar una idea de una forma distinta para que esta pueda ser entendida de diversas formas y así, crear diferentes estratos alojados en cada uno de los imaginarios de cada lector; la explosión de ideas contada con esmero puede llegar a esculpirse de un modo distinto en cada mente. De ahí que surjan acólitos de las nuevas formas de narrar para poder entender las nuevas realidades que otorgan los nuevos escritores y los sellos que anteponen el riesgo al dinero fácil.